Cuando el paciente acude por primera vez a la consulta el dentista debe explorar, además del estado de los dientes y la presencia de caries, la posible presencia de enfermedad periodontal y de sangrado de encías.

La enfermedad periodontal es la primera causa de pérdida dentaria en la población adulta aunque la mayor parte de las personas no lo sepan. Es muy frecuente tener problemas periodontales después de los treinta años. Esto quiere decir que algunos pacientes tendrán problemas de mayor o menor gravedad de inflamación de encías y pérdida de hueso de soporte de los dientes.

Desafortunadamente realizar el diagnóstico no siempre es fácil y todos sabemos que en medicina dos personas no reaccionan siempre de la misma manera. El sangrado es uno de los síntomas frecuentes de inflamación de encías, pero no siempre está presente. Es habitual que las personas fumadoras no presenten sangrado.

Es por ello que cuando visitamos al dentista debemos preguntarle siempre por nuestra salud de encía.

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Sonda midiendo una bolsa
Para realizar el diagnóstico es indispensable el uso de la Sonda Periodontal. La sonda es un instrumento de vital importancia para nuestra salud. Tiene un mango y una punta milimetrada con punta roma para no pinchar la encía. Este instrumente debe ser adecuadamente utilizado por manos expertas para obtener con él la información necesaria.
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Sonda graduada usada para el diagnóstico periodontal
El profesional deberá introducir la sonda en el espacio existente entre el diente y la encía. En condiciones de salud, cuando la encía llega al diente forma un pequeño pliegue que se denomina Sulcus. Este pliegue debe de tener uno o dos milímetros, pero en situaciones de inflamación la unión epitelial que une la encía al diente, se debilita y migra en profundidad, de modo que su produce una mayor profundidad de este pliegue. El pliegue inflamado y más profundo se denomina Bolsa Periodontal.

La sonda medirá en consecuencia, la profundidad de la bolsa periodontal, determinando mediante su grabado milimetrado la gravedad de la inflamación y la pérdida de hueso existente, ya que para que la unión de la encía y diente migre hacia abajo, se tiene que haber producido previamente pérdida de hueso.
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El dentista además de constatar la presencia de bolsas, deberá analizar si existe movilidad dentaria, recesión de encías con exposición de la raíz del diente, presencia de lesiones de furcación, etc.

Para obtener un buen diagnóstico es importante tener información radiográfica adecuada. Para ello empleamos radiografías periapicales y ortopantomografías, que pueden ser realizadas en nuestras instalaciones.

Con esta información configurará la gráfica periodontal y establecerá un diagnóstico de la situación que comunicará al paciente así como el plan de tratamiento para corregir la situación.

[one_fourth  last=”yes”]trata4Periodontograma mostrando los datos de las encías del paciente[/one_fourth]

 

TEN EN CUENTA

  • La encía sana no debe sangrar.
  • No deben existir bolsas periodontales.
  • La movilidad dentaria es un síntoma avanzado.